Más vale prevenir que curar: ¿Qué estrategias existen para reducir el uso de antibióticos sin comprometer la salud y productividad de los animales?

5 noviembre, 2026

Ing. Agr. Melisa Arrieta, líder de Bioseguridad MS Schippers – BIOTER S.A

Encontrándonos en el mes de la Concientización sobre el uso de Antimicrobianos, creemos importante reforzar en qué consiste la RAM (Resistencia Antimicrobiana) y qué estrategias existen para combatirla.

La OMS define a la resistencia a los antimicrobianos (RAM) como la capacidad de bacterias, virus, hongos y parásitos para sobrevivir o multiplicarse frente a la acción de los medicamentos creados para eliminarlos o controlar su crecimiento. Como consecuencia, las enfermedades que uno intenta combatir con estos antibióticos se vuelven más difíciles de tratar, aumentando el riesgo de que se produzca la enfermedad, se propague e incluso que produzca la muerte.

La RAM es uno de los principales desafíos sanitarios de la actualidad y se aborda bajo el enfoque de Una sola salud (One Health). Este concepto establece que la salud de las personas, los animales y el ambiente están estrechamente relacionadas, por lo que las acciones destinadas a preservar la eficacia de los antimicrobianos deben contemplar simultáneamente la salud pública, la producción animal sostenible y la protección del medio ambiente.

Fuente: ISGLOBAL instituto de salud global Barcelona.

La literatura científica actual coincide en que combatir la RAM implica un conjunto de medidas, tales como:

  • el uso racional de antibióticos;
  • preservar la salud de los animales mediante herramientas como la vacunación y el manejo sanitario;
  • la bioseguridad;
  • la calidad del agua, la nutrición y;
  • la vigilancia,

contribuyendo así a la salud de los animales, las personas y el medio ambiente.

En el concepto del uso racional de antibióticos confluyen numerosas cuestiones, como la realización de diagnósticos antes de realiza un tratamiento, para evitar tratamientos preventivos de rutina y utilizar antimicrobianos no efectivos contra el patógeno de interés; respetar las dosis recomendadas y la duración y frecuencia de los tratamientos y contar con un registro del consumo de los antibióticos.
Si recordamos la clasificación de la EMA (European Medicines Agency), cuyo objetivo es servir como herramienta para apoyar en la toma de decisiones por parte de los veterinarios sobre qué antibiótico utilizar, también es sumamente importante tener en cuenta que los antibióticos de categoría D se utilizarán como tratamiento de primera línea, siempre que sea posible, restringiendo el uso de los antimicrobianos de mayor importancia para medicina humana.

La vacunación se considera una de las herramientas de mayor impacto en a la reducción del uso de antimicrobianos, ya que disminuye la incidencia de las enfermedades y la necesidad de realizar tratamientos inyectables con antibióticos. La OMS (Organización Mundial de la Salud) y WOAH (World Organization for Animal Health) consideran la vacunación una de las principales herramientas preventivas para disminuir el uso de antimicrobianos.

La evidencia muestra que las granjas con mejores niveles de bioseguridad presentan menor incidencia de enfermedades y menor necesidad de tratamientos antimicrobianos. Esto está asociado a que la bioseguridad, construida a base de medidas de prevención efectivas, actúa como un sistema de defensa, que reduce el riesgo de introducción de enfermedades a la granja, generando estabilidad sanitaria dentro del establecimiento.

La calidad del agua, a pesar de ser una temática poco abordada, es un punto para tener en cuenta. El agua de buena calidad microbiológica (apta para consumo) reduce los desafíos sanitarios y la presión de infección a los que están expuestos los animales. Se debería monitorear la calidad del agua de bebida al menos una vez por año y determinar si es necesario realizar limpieza de cañerías para controlar el biofilm bacteriano, o de detectar que el agua no es apta para consumo, la necesidad de sanitización de esta.

Las estrategias asociadas a la nutrición y salud intestinal buscan reducir trastornos digestivos y así, la necesidad de tratamientos antimicrobianos. En la actualidad existen numerosos estudios científicos en los beneficios del uso de probióticos, prebióticos y otras herramientas nutricionales para mitigar los efectos negativos a nivel digestivo de momentos críticos para la vida productiva de los animales, como es el momento del destete. Los estudios realizados, como Argentina Una Salud, han demostrado que la etapa de recría es dónde mayor cantidad de antimicrobianos se utilizan.

La vigilancia y el monitoreo consisten en la recolección de datos sobre una enfermedad en una población animal de manera sistemática y continua, para su análisis e interpretación. Un sistema de vigilancia permite la detección temprana de las enfermedades cuando se manifiestan dentro de una granja, para poder actuar con rapidez y controlar la situación con el uso de antibióticos y otras estrategias de bioseguridad, antes de que se extienda a otros grupos de animales y genere mayores pérdidas.

Podemos concluir que la mejor estrategia para reducir la resistencia antimicrobiana es prevenir la enfermedad. Y esto se logra con todas las estrategias que mencionamos previamente, como bioseguridad, vacunación, uso responsable de los tratamientos, entre otros.